I
Con brillos de rubí y de esmeralda,
un fino y gran collar te construiría.
Tu sonrisa sutil, como el aurora,
con luces tu semblante engalanaría.
II
Cada gesto es destello del creador,
que con su mano santa te bendice;
llevas en tu piel toda la magia,
que el encanto de las hadas predice.
III
Eres el brote tierno de un clavel,
que en el campo florece muy temprano,
al llegar la luz de un amanecer,
en los días soleados del verano.
IV
Los lirios y las rosas van cantando
tu nombre dulce en un murmullo tierno;
las bellas mariposas te festejan
aplaudiendo en un orden de concierto.
V
El viento se avecina muy despacio
para llevar la esencia de tu aroma,
mientras un ruiseñor, con su solfeo,
con una sinfonía te corona.