El ocaso se llevó tus ojos,
y encendió de luz el cielo.
Todo era luna y estrellas,
todo era calma y silencio.
Tú y yo juntos y distantes,
tú y yo amarrados al viento.
Las velas se hinchaban
y en las venas corría el fuego.
Hay besos profundos
de labios separados.
Besos que atan el tiempo
como alas unidas en vuelo.