Rafael Riofrio Tacuri

Decálogo para rescatar la patria

  1. Declaro mi conciencia soberana e insobornable,

para romper las cadenas de pactos clericales

y reasumirnos, como un pueblo libre,

que gobierne nuestro propio destino.

 

  1. Defiendo mi voz frente a cualquier dogma,

ninguna fe se alzará por encima de mi derecho

a dudar, criticar, razonar y hablar

con absoluta libertad y autonomía.

 

  1. Exijo que las instituciones sean neutrales,

que no involucren los altares al espacio público

y exijo que el Estado sirva a la ciudadanía,

sin favoritismos ni proselitismos.

 

  1. Exijo un gobierno estrictamente laico,

que borre de la ley privilegios a fe alguna,

construyendo un hogar común donde

todas las convicciones valgan por igual.

 

  1. Reclamo soberanía sobre mi propio cuerpo,

y exijo la garantía de la educación y la salud pública,

para decidir cómo educarme, cómo amar

y mi derecho a despedirme con dignidad de la vida.

 

  1. Ningún dogma doblegará la igualdad humana,

protegeré con firmeza a la infancia,

a las mujeres y a la diversidad

frente a toda discriminación o atropello.

 

  1. Exijo la restitución inmediata de lo que es de todos,

los recursos naturales y el patrimonio arrebatado,

para devolver la equidad a nuestra memoria colectiva,

resonando en el aire las voces que pretendieron callar.

 

  1. Una infancia sin imposición ideológica,

una escuela pública guiada por la ciencia y la razón,

así resguardo la sagrada e inviolable

intimidad de las mentes jóvenes.

 

  1. No concedo tregua ni prescripción al abuso,

rompo con furia la muralla del silencio,

exijo verdad y reparación para las víctimas

hasta extirpar de raíz la impunidad.

 

  1. Que el tesoro público esté al servicio colectivo,

que se supriman diezmos y favores fiscales

para garantizar que la solidaridad estatal

solucione la crisis integral del país.