para romper las cadenas de pactos clericales
y reasumirnos, como un pueblo libre,
que gobierne nuestro propio destino.
ninguna fe se alzará por encima de mi derecho
a dudar, criticar, razonar y hablar
con absoluta libertad y autonomía.
que no involucren los altares al espacio público
y exijo que el Estado sirva a la ciudadanía,
sin favoritismos ni proselitismos.
que borre de la ley privilegios a fe alguna,
construyendo un hogar común donde
todas las convicciones valgan por igual.
y exijo la garantía de la educación y la salud pública,
para decidir cómo educarme, cómo amar
y mi derecho a despedirme con dignidad de la vida.
protegeré con firmeza a la infancia,
a las mujeres y a la diversidad
frente a toda discriminación o atropello.
los recursos naturales y el patrimonio arrebatado,
para devolver la equidad a nuestra memoria colectiva,
resonando en el aire las voces que pretendieron callar.
una escuela pública guiada por la ciencia y la razón,
así resguardo la sagrada e inviolable
intimidad de las mentes jóvenes.
rompo con furia la muralla del silencio,
exijo verdad y reparación para las víctimas
hasta extirpar de raíz la impunidad.
que se supriman diezmos y favores fiscales
para garantizar que la solidaridad estatal
solucione la crisis integral del país.