🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

1856

 

1856

1856,
¡Cómo olvidar esta fecha!
Nicaragua, satisfecha,
la victoria fue tu ley.

Cuando en la hacienda fecunda
con tus soldados guerreros
a los viles extranjeros
diste lección tan profunda
que, al saltar por la trinchera
el veloz filibustero
conoció al primer guerrero
que la muerte pues le diera.

Al mando de la jornada,
con temple de acero y gloria,
guió a la tropa a la victoria
José Dolores Estrada.

Muy valiente y decidido
atacó con su alabastro
el incólume Andrés Castro
al extranjero engreído.

Sintiendo el fuego patriota
los indígenas flecheros,
de Matagalpa, guerreros,
asestaron la derrota.

Y al escuchar tal estruendo
de caballos bullidores,
los malvados invasores
del lugar, fueron huyendo.

Ante el golpe tan certero
y gigantes estallidos,
los soberbios destruidos
se espantaron al potrero.

Pues los toscos extranjeros
al sentirse ya vencidos,
por los nicas perseguidos
fueron muertos en senderos.

Y la patria, que es bendita
preservó grandiosa hazaña,
que es testigo la montaña
y la historia lo acredita.

Desde entonces, para siempre,
con honor puro y distinto,
se celebra en San Jacinto
un catorce de septiembre.

Nicaragua independiente
alza firme sus banderas,
y el honor de las fronteras
sigue vivo en el presente.

                      Samuel Dixon