No pretendo que mis versos sean buenos ni halagados;
solo que se sientan
y que sirvan para algo.
No pretendo que destaquen o sobresalgan;
solo que inviten a pensar
y profundicen en los detalles.
No pretendo que rimen
ni que sigan reglas;
solo que motiven
o inspiren a cualquiera.
No pretendo reconocimiento
ni medallas;
solo que a quien lo lea
le sirva para lo que sea.
Sí pretendo, con mis versos,
ocupar bien mi tiempo
y seguir el camino
que yo mismo voy creando.
Profundizar en el sentido
de la existencia,
en la capacidad pensante
y el inmenso universo,
que hay dentro de la cabeza.
Y así, como desde la raiz y la savia hasta el árbol,
letra a letra,
día a día,
verso a verso...
seguir sumando.