Te amo porque conozco tus pecados,
tus miedos, tus heridas y traumas,
y aun así los abrazo como parte de tu historia.
Te amo porque también conozco tus virtudes,
tu luz, tu manera de luchar y de levantarte cuando caes.
Te amo porque eres real,
con tus imperfecciones y tu belleza única,
y porque al estar contigo siento que no necesito nada más.
No me enamoré de una máscara
ni de un reflejo idealizado;
me enamoré de ti, con tu verdad completa.
Por eso, no necesito razones nuevas para amarte,
porque ya las tengo todas en ti.