Pregúntale al poeta, ese que a diario
va y habla, sin variar, de poesía…
De la poesía.
De la poesía.
De la poesía.
Si puede él enseñarte de otros versos
que vayan más allá de la teorIA.
Te muestre cómo escribe de un amor,
cómo desgarra su alma;
y cómo es que dibuja con sus letras
ese sabor amargo de sus lágrimas,
sus gritos de coraje o de impotencia,
sus sueños y esperanzas.
Y si eres tú sincero
(y tienes que creerme) No podrá
hacer oídos sordos.
Observa sus respuestas.
Y si él, es que ha vivido como tú
sabrá cómo guiarte y demostrar
que todo lo que ha escrito
(cual verdad absoluta)
no son palabras vanas
sacadas de un manual;
tampoco fruto son de fantasía.
Entonces, si responde
verás... si sus palabras son verdad
o simulacro son de poesía