Karen García Zambrano

Mi madrugada

 

Su canto inundó mis oídos de cipreses y manantiales.
 
Acarició la ternura y ese hilo invisible
que rompe las cuerdas de la cordura.

Fui su noche, fui su estrella y su luna;
una llamada entre el canto de los grillos.

Despertó nuestra bendita locura,
esa que eriza la piel y enciende el alma.
 
Ahora, nos habita la añoranza...
Saberse amada y consentida no tiene escritura.

Ya el tiempo no devora cartas de papel;
ahora, basta un mensaje tuyo en mi pantalla..

Encendiendo la ilusión
y derritiendo el alma ,no hay orgullo ni complejos ,amar no es vestirse de duelo, amar es una fiesta encendida.
No puedo contar la medida ,ni saber  el peso de su valía ,el encuentra mi piedra escondida para convertirla en un diamante.