Classman

LA DULCE CONDENA


Esa inefable locura

me ha nublado la razón

sometiendo al corazón

a la más lenta tortura.

 

Es la dulce y fiel condena

de pensarte a cada hora,

cual la luz que me devora

y de dicha me encadena.

 

Ni un solo instante del día

puedo dejar de pensarte.

Mi dicha solo es amarte,

rendido a tu fantasía.

 

No hay pensamiento que frene

esta corriente encendida,

que la razón de mi vida

solo en tu amor se sostiene.

 

Y si me rindo a la suerte

de este querer desmedido,

bendigo el haber nacido

solo si es para quererte.

 

                                                      Classman