Cuando nuestra mente está en calma y sola con el latido de nuestro corazón, podemos sentir nuestra humanidad básica, y sabemos que todos las personas son hermanos. Nada más que nuestro propio miedo y desconfianza nos pueden separar del amor de nuestros seres queridos. Si podemos confiar en los demás lo aceptamos, disfrutando de ellos, nuestra vida será más plena y rica.