Ni modo te quiero, aún sabiendo que eres la talla incorrecta.
Como aquellos zapatos azules que traté de ponerme, qué guardé por años y que nunca me quedaron.
Así te quiero, es un capricho mío , ojalá lo fuera para usted también.
Te quiero en las mañanas para tomar café y vagamente pasearme en tus pupilas.
Pensé no escribirle nunca más al amor y aquí me tiene escribiéndole a usted.
Diciéndole puras pendejadas de lo que arrincona mis pensamientos. Pendejadas que para usted no son nada..
Qué desconsiderado es cupido, ponerme en tu camino sabiendo que no te iba a dejar pasar.
Qué desconsiderado con esta alma que solo quiere amar.