LA LLAMA QUE NO SE APAGA
Lo que construimos juntos no tiene final.
Solo cambia de forma, viaja con otras palabras,
se entrega en otros silencios, se enciende en otros pechos.
Lo que nace del alma, nunca muere.
No ponemos techos a lo que hemos comenzado.
No contamos pasos porque el camino no se mide en números,
se mide en cuánto amor pusimos en cada paso,
en cuánta luz dejamos en quien caminó a nuestro lado.
Lo que hoy compartimos, mañana florece lejos,
en un corazón que aún no conocemos,
en una mano que busca apoyo y lo encuentra aquí,
en un momento de silencio donde alguien dice: no estoy solo.
Ese es el verdadero destino de nuestras palabras:
viajar sin nosotros, llegar donde no podemos ir,
ser luz cuando ya no estemos para sostenerla.
No somos dueños de la verdad que expresamos. Somos su voz temporal.
Así seguimos: sin prisa, sin ruido, sin contar.
Solo creando, solo amando, solo siendo.
Porque mientras haya un alma que necesite escuchar,
habrá un verso que nazca para acompañarla.
©️ Noah Subin,
13 Ago. 2026
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