[email protected]

EL ESPEJO DEL LAGO.

Hay un lago donde el cielo

deja caer sus secretos,

y el agua, quieta y profunda,

los guarda como recuerdos.

 

Me acerqué una tarde a su orilla

buscando encontrarme a mí,

pero el agua me devolvió tu mirada

sin que estuvieras allí.

 

Desde entonces sé que el amor

también puede ser un reflejo:

una presencia que permanece

aunque la distancia ponga silencio.

 

Te miro en cada onda del agua,

en cada destello de la luna,

en ese instante en que la noche

parece abrazar a la laguna.

 

Y pienso que quizá amarte

es hundirme sin miedo en lo profundo,

perderme en tus ojos

para olvidarme un instante del mundo.

 

Porque hay amores que no necesitan palabras,

ni promesas, ni siquiera estar cerca;

basta cerrar los ojos

para sentir cómo el alma los encuentra.

 

El lago guarda tu imagen

aunque el viento quiera borrarla,

como mi corazón guarda tu nombre

aunque el tiempo intente callarlo