Me propuse olvidarte poco a poco,
dejar tu nombre fuera de mis días,
pero basta pensarte y me equivoco,
y vuelven a encenderse fantasías.
He tratado de hablarle a tu recuerdo,
decirle que se marche de mi pecho,
pero mientras más huyo, más me pierdo,
porque sigues viviendo bajo el techo.
No hubo besos que pueda reclamarte,
ni promesas quebradas entre ambos,
pero tuve mil vidas al soñarte
y hoy me cuesta quemar todos sus campos.
Olvidarte será dejar de verte
en cada posibilidad que invento,
aceptar que quererte fue mi suerte
y soltarte, aunque vivas en mi pensamiento.