Tenemos barro en los pies, fuego bajo la piel y noches que nadie conoce.
Hemos perdido nombres, puertas, pedazos de nosotros.
Hemos aprendido a seguir sin tener todas las respuestas, a guardar silencio cuando las palabras no alcanzan.
Nos han dolido algunas cosas.
Otras nos cambiaron para siempre.
Pero aquí estamos.
Con las cicatrices que no se ven,con las ganas que todavía arden, con esa parte de nosotros que nunca aprendió a rendirse.
Respiramos. Seguimos. Y quizá eso sea lo más hermoso: que todavía tenemos mucho por vivir.
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Rafael Blanco López
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