Raul Gonzaga

La más hermosa princesa

En el camino en tinieblas,
aparece una gran luz,
y esa luz sólo eres tú;
tu inigualable belleza;

bello ángel que se sueña,
un lucero entre lo azul,
esa indudable virtud:
elegancia de una reina;

eres suprema prestancia,
hecha de mármol y sol,
un candor alabastrino;

un fulgor pleno de un alma
que nació para el amor:
el gran tesoro perdido...