Te espera una sombra,
es tan larga como el río, lejanísimo.
Se posa un hombre similar al sol, con voz de cascada,
y por encima, casi nada, mucho silencio.
Tú eres la sombra.
Dios solo quiere ayudarte,
no escondas el rostro en la oscuridad que como agua,
anega lo que sientes.