En el destello suave de tu mirada,
brillan tus ojos color caramelo;
que se pierden al alba en mi lecho,
como aves libres cruzando el cielo.
Como golondrinas en sus migraciones,
tus pasos marcaron la senda bendita;
dejando una huella del alma profunda,
que nunca regresa, que jamás se quita.
Cada jornada la formé con devoción,
buscando el refugio de tu amor puro;
un fuego que alumbra la fría penumbra,
un lazo sincero, constante y seguro.
Fluye el amor con ternura infinita,
como los riachuelos de montaña hermosa;
aguas muy blancas que bajan cantando,
rozando tu piel de seda y de rosa.
En el silencio de la noche estrellada,
el frío nocturno se vuelve abrazo;
tu cuerpo me abriga con dulce tibieza,
uniendo mi vida a tu suave lazo.
Tu belleza enciende mi ser entero,
al contemplar tu rostro bendito;
es tu presencia la luz del aurora,
que transforma todo en algo infinito.
Golondrina hermosa de mi esperanza,
en tu lecho eterno hallé la calma;
un amor sin fin que jamás se marcha,
grabado por siempre dentro del alma.
Se enciende la pasión en nuestro pecho,
al son de la golondrina en su vuelo;
que doblega con fe mi corazón ardiente;
para regresar de nuevo a mi lecho.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
13-09-2026.