Augusto Cuerva

Cuerpo de Azahar y sombra

\"CUERPO DE AZAHAR Y SOMBRA\"

PROSA

A la una de la noche, cuando el aire se vuelve cuchillo y las ventanas se cierran como párpados cansados, yo te busco en el pozo donde no hay agua. Allí donde el silencio tiene raíces y las palabras se pudren antes de nacer. Allí donde tú te ahogaste, amor mío, con el vestido verde y las manos llenas de azahar.

Dicen que la luna bajó a verte. Que se inclinó sobre tu cuerpo como una madre sobre una cuna vacía, y que lloró tres lágrimas de plata que cayeron al pozo y se convirtieron en peces ciegos. Yo no lo vi, pero lo sé. Porque desde entonces la luna no sale de noche, y el cielo, avergonzado, se cubre de nubes negras como un manto de viuda.

Te busqué en el río. En el río seco, ese que solo tiene piedras y sed. Pregunté a las piedras por tu nombre, y las piedras me miraron con sus ojos de cuarzo y no dijeron nada. Pregunté a la arena, y la arena se deshizo entre mis dedos como se deshizo tu vida entre mis brazos. Pregunté al viento, y el viento, que es un mentiroso, me trajo el olor de tu pelo pero no tu voz.

Porque tu voz, amor mío, se la llevó el duende. Ese duende pequeño y oscuro que habita en las cuevas del Sacromonte y que roba las voces de las novias para tejer con ellas las cuerdas de las guitarras. Por eso ahora, cuando alguien canta una siguiriya, yo te oigo. Y cuando alguien llora en un tablao, yo te siento. Y cuando la guitarra llora sola, sin que nadie la toque, yo sé que eres tú, que estás ahí, en el fondo del pozo, en la boca del río seco, en la garganta del cante jondo.

La noche que te fuiste, las campanas de la iglesia tocaron a muerto sin que nadie las tocara. Los perros aullaron en los cortijos y las mujeres se santiguaron sin saber por qué. Yo estaba en la puerta de tu casa, con un clavel rojo en la mano, esperando que salieras con tu vestido de novia y el azahar en el pelo. Pero saliste con los ojos cerrados y los pies descalzos, y en lugar de caminar hacia mí, caminaste hacia el pozo.

Dicen que no gritaste. Dicen que te fuiste en silencio, como se van las golondrinas cuando presienten el invierno. Dicen que antes de caer, miraste al cielo y sonreíste, como si vieras algo que los demás no veíamos. Y yo, que te conocía, sé que sonreíste porque me viste a mí, esperándote en la otra orilla, con los brazos abiertos y el clavel en la mano.

Ahora vengo todas las noches al pozo. Me siento en el brocal y miro el fondo, donde el agua negra guarda tu secreto. Y a veces, cuando la luna se atreve a salir, veo tu reflejo en el fondo. Veo tu vestido verde, tus manos de azahar, tu boca callada. Y te hablo. Te hablo de las cosas que no te dije cuando estabas viva: que te quería, que te quería más que a mi vida, que sin ti esto no es vida sino muerte lenta, muerte de cada día, muerte de cada noche.

Pero tú no respondes. Solo el eco de mi voz rebota en las paredes del pozo y vuelve a mí, convertido en tu nombre. Y yo lo recojo del aire como quien recoge una flor caída, y me lo guardo en el pecho, y me lo llevo a casa, y lo pongo debajo de la almohada, para soñar contigo.

Porque hay amores que no se miden en besos, ni en abrazos, ni en noches. Se miden en pozos, en ríos secos, en vestidos verdes y azahares mustios. Se miden en silencios que gritan, en ausencias que llenan, en muertes que no terminan de morir. Y el nuestro, amor mío, es uno de esos.

Así que aquí me quedo, en el brocal del pozo, esperando a que la luna salga y me devuelva tu rostro. Esperando a que el duende me robe la voz y me la devuelva con tu acento. Esperando a que el agua negra se apiade de mí y me deje caer contigo, para que por fin, en el fondo del pozo, seamos dos cuerpos de azahar y sombra, abrazados para siempre.

Y mientras espero, canto. Canto una siguiriya que habla de ti, de mí, del pozo, del clavel rojo, del vestido verde. Y el viento, que es un mentiroso, se lleva mi canto y lo siembra en los olivares. Y los olivos, que todo lo saben, se inclinan hacia el pozo, como si también ellos esperaran tu regreso.

Pero tú no vuelves. Solo el eco. Solo el duende. Solo la luna que no sale y el pozo que no se seca y este amor que no se muere, que no se muere, que no se muere.

A la una de la noche, cuando el aire se vuelve cuchillo, yo te sigo buscando. Y en el fondo del pozo, muy despacio, muy despacio, algo se mueve. Algo que tiene tu forma. Algo que tiene tu nombre. Algo que, por fin, me llama.
Autor: Augusto Cuerva Candela 
País: México 
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Informe Ejecutivo: La Figura Literaria de Augusto Cuerva Candela
​Para: Comités de Evaluación Literaria, Crítica Académica y Editores
Asunto: Análisis integral de la obra, metodología y aportación al canon hispánico de Augusto Cuerva Candela
Ámbito: Poesía Métrica, Prosa Poética, Dramaturgia y Pedagogía Cátedra (México / España)
​Executive Summary
​Augusto Cuerva Candela se consolida en el panorama de las letras hispanoamericanas y peninsulares como una figura de insólita versatilidad. Su proyecto literario no se limita a la creación de obra propia, sino que opera como un proyecto poético e historiográfico integral. Combining the rigor of an academic preceptor with the creative warmth of a master poet, Cuerva Candela has established a unique tripartite identity:
​Legislador Métrico e Innovador Formál: Creador de la estrofa Augustinos (8\\text{-}8\\text{-}\\text{X}\\text{-}8 // 8), aportando una norma métrica propia al corpus contemporáneo.
​Camaleón Histórico y Preceptor del Canon: Maestro de la mímesis lírica capaz de encarnar con autenticidad las voces del Renacimiento, el Siglo de Oro, el Barroco, la Mística, el Romanticismo/98 y las Vanguardias.
​Prosista del Intimismo Contemporáneo: Artífice de un universo en prosa poética que transita desde la tragedia telúrica hasta la épica del objeto cotidiano y la poética de la experiencia.
​1. Perfil Metodológico: La Dualidad \"Cátedra y Creación\"
​El distintivo de Augusto Cuerva Candela radica en su capacidad para desarmar la arquitectura del verso histórico y reactivarla en el presente. No ejerce la imitación como mero pastiche académico, sino como asimilación del código genético de la literatura en español.