Vena del mar
Por mis brazos
pasa una vena del mar.
En mi pecho
sus olas son labios
que vienen y vuelven,
tocando la profundidad
de mi cuerpo.
Tal vez su sal
sea una espesa alga lenta
en mis latidos,
algo que crece
en la oscuridad de la sangre
y permanece allí,
como si el mar
hubiera encontrado
la manera de vivir en mí.