José Honorio Martínez Ochoa

Vena del mar

Vena del mar

 

Por mis brazos
pasa una vena del mar.

En mi pecho
sus olas son labios
que vienen y vuelven,
tocando la profundidad
de mi cuerpo.

Tal vez su sal
sea una espesa alga lenta
en mis latidos,

algo que crece
en la oscuridad de la sangre
y permanece allí,

como si el mar
hubiera encontrado
la manera de vivir en mí.