Voz
Siento un caballo
trepar por mi garganta.
Sus costados de musgo
derraman en silencio un corazón
que me obliga y me nombra.
Si deseo quebrar su soledad intacta,
si ante el encuentro
me castiga su cuerpo alucinado,
vuelvo a reconocerme
sobre la luz de una perdida estrella.