Francisquico

Cuando calláis, Dios mío

Os pido entre llantos un abrazo.

Uno solo me devolvería a la vida.

¿Por qué me lo negáis?

 

Os lo suplico con la voz desollada,

con el alma abierta, descuartizada,

y lo único que sale a mi encuentro

es la hoja,esa que parece morder.

 

esa hoja afilada que desgarra mis carnes y brotan lágrimas de sangre de unos brazos que solo quieren hacer tú voluntad 

 

¿Qué es lo que he hecho, Dios mío?

Desgarro de voz y de cuerpo,

clamor que se arrodilla ante vuestra Cruz.

 

¡Cuánto pesa este abandono

cuando todo en mí os busca!

¿Tan grande es mi desviación, Dios mío,

que me condenáis a esta tristeza interminable del alma?

 

Dos senderos me mostráis

y ninguno alcanzo.

Me llamáis y no sé dónde encontraros;

os busco y pareciera que os escondéis.

 

¡QUE MUERO PORQUE NO MUERO!

 

Dios de mi alma,

Dios de mi dolor,

Dios que calláis

cuando más os llamo...

 

¿DÓNDE ESTÁIS?....me duele el brazo.....