Me llamaste desgracia
porque temias perderme
porque creíste que el final vendría de mi parte
y sin embargo
tu soltaste la cuerda primero.
Te adelantaste a perderme
como defensa,
como estrategia,
como quien abandona para no ser abandonado.
Y al final
la única en desigualdad fui yo
la que se quedó esperando que la
“desgracia” al menos
se despidiera.
- Julie