Te sigo, camino,
en la obstinación de tus piedras,
mi arraigo perdido.
Sabrás por tus curvas
que este mareo,
no es fuga,
ni falso destino.
Mis pies cansados
no hunden propiedad;
mis huellas
son pasos que alguien más dejará.
Te reconozco
aunque me veas distinto;
no hay memoria
que la carne oculte.
El polvo se ausenta
llevando la herencia,
bien conoce el viento,
su magra fortuna.
Te sigo, camino,
soy tu recorrido:
quién cambia el sentido,
para no llegar.