Pandy Andy

El don del desencanto

​El don del desencanto

​A veces, el mejor regalo

llega en un envoltorio amargo,

cuando el héroe cae de su pedestal

y el ídolo se vuelve mortal.

​Bendita decepción, cruda y sincera,

que arranca la venda que nos ceguera.

Nos muestra el mundo sin más disfraz,

con su luz honesta, con su fría paz.

​Duele el impacto, la verdad nos quema,

pero es el fin de un dulce y falso lema.

Espejo roto que no vuelve a mentir,

es el primer paso para resurgir.

​Y aunque el proceso es duro y es lento,

la decepción también limpia el sentimiento.

Desata los nudos de un corazón que, por fe,

amó una sombra que nunca fue.

​Así que, que caigan las máscaras y el teatro,

prefiero la herida a vivir en el engaño.

Porque solo al ver el final del encanto,

somos, por fin, dueños de nuestros propios pasos.