Apareció en tu balcón
como si fuera un espía
y llamando la atención:
hazme la fotografía.
Se asomó tras la montaña
con una luz amarilla.
Se ve que ya tiene maña
besando tu barandilla.
Lo descubrí en un rincón
donde las musas existen
y los poemas sí son
los rayos que te desvisten.