El desalmado

EL POETA HA MUERTO

Persigo los versos

pero se me escapan,

busco las palabras

y no me dicen nada,

pero ¡ay, tu sonrisa!

Esa sí me atrapa.

 

El poeta ha muerto

y con él, su alma

de un golpe certero

que dio tu mirada.

 

No me queda tinta,

se agota mi calma

y solo el silencio

golpea y me asalta.

 

La pluma se rinde,

mi voz se desmaya

vencida ante el brillo

de tu luz dorada.

 

Ya no busco rimas

ni frases de gala,

prefiero perderme

en tu paz callada.