Es por él que estoy aquí:
acepto el dolor, sobrevivo
y sigo hacia adelante.
Es por él que veo luz donde había sombra;
que caigo, me levanto y vuelvo a levantarme.
Es por él que nunca estoy solo,
ando firme, recto y sigo abriendo espacio.
Es por él que agradezco lo hecho;
que soy quien soy
y también un milagro.
Es por él que vivo afortunado;
que, con la fuerza que me habita,
no necesito de nadie
y voy bien apañado.
Es por él que derroté mi propia sombra y encendí mi propia luz.
Es por él, el mismo amor que ahora habito,
que disfruto y en lo que alcanzo doy;
que con él tengo abrigo, vivo seguro y, por habérmelo ganado...
es por él que con él partiré.