Ayer me dolías casi tanto como mañana
y esta noche también,
me dolías en la boca, en la sien,
como duele un engaño o la soledad.
No sabía dormir sin soñarte,
lo onírico no es mi campo,
y eras alguien distinto,
en un sueño perfecto,
Mefisto,
con tu respiración rota,
en el confín de mi beso.
Te vi decir adiós a una estrella,
y sonreír como un pirómano que lanza un cerillo,
y yo me quedé ardiendo,
con tu fuego genuino.
Casi pierdo la constelación entera,
y Saturno es el culpable,
ahí está con su hexágono imposible,
girando la maldad.
Lento, celoso, mirándonos.
Puedo sentirlo.
Basta observar cualquier punto para advertirlo,
basta nombrarte, para que tiemble indeciso.
Si supiéramos cuánto daño ha hecho a este orbe,
no admiraríamos sus anillos,
no perdonaríamos su belleza,
mientras destruye nuestro destino.
Y pese a ello, el amor lo es todo.
Lo más urgente, lo fiero, lo más vivo.
Porque los despiertos aún conservan el alma,
y mi alma solo despierta cuando rozas mis sentidos.
No hay oro que valga
si la chispa divina emana de tus ojos,
y tu amor me envuelve y acaricia,
si me aprietas a tu cuerpo, hasta volverte mío...
Si la oscuridad acecha,
la luz de la benevolencia vence al unísono,
vencerá en tu boca, en la cordura,
vencerá porque el amor es infinito,
sin culpas ni medias tintas, sin pedir permiso.
©๏ธ SIN PEDIR PERMISO
โ๏ธ Erika C. Rguez. Padrón | Erika Padrón | #EPadrón โ๏ธ๐๐๐ฌ๐จ๐ฒ๐ฝ๐ป๐ค
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