Me cansa la mente de buscar tu sombra
en un laberinto de rostros extraños;
mi pecho te evoca, mi voz te nombra,
sabiendo que eres el mayor de mis engaños.
¿Existirás acaso en algún rincón del viento,
o eres solo un mapa que mi alma inventó?
Qué triste es llevar este presentimiento
de amar a un suspiro que nunca existió.