Si nunca te hubiera conocido,
y hoy te viera por primera vez,
volvería a enamorarme de tus ojos,
y volvería a quererte sin rencor.
Como el mar vuelve siempre a la arena,
como la noche regresa otra vez a la luz,
aunque sé cuánto duele el perderte,
volvería, otra vez, a perderme en ti.
No me importa lo que nos hicimos,
ni la herida que quedó en el final;
si mañana encontrara tu rostro,
de nuevo, te volvería a amar.
Porque hay amores que no se despiden,
que se quedan temblando en la piel;
y a pesar de saber nuestro destino,
como siempre, te elegiría otra vez.