Una o dos veces rompieron mi corazón.
Cierto, duele,
pero se añora la imagen que deja.
Una o dos veces envolví mis lágrimas,
grité, lloré
y el corazón en desilusión.
¡Pero se añora la mirada mía!
Es triste entregar el corazón,
pero emocionante sentir,
llorar
y desesperar a la mente.
Porque,
¿cómo entendería yo
tu gran corazón,
mi ojitos cafés?
¡Si me enamoré de ti!
¿Si quiero llorar por ti?
¿Quiero gritar por ti?