Siempre “el once”
resuena con dolor.
Desde aquel golpe,
las consignas en las calles
se han convertido en ecos.
Pasarán los años
y la voz de quienes
fueron muertos
seguirá resonando…
Semilla en expansión,
que no se cansará
de vociferar en las trincheras
de los tiempos
sus nombres…
“El once”
quedó como una negra marca,
y una pena.
“El once”
es una relación numérica,
tatuada en la memoria
como un “once” eterno.