La garza blanca es libre,
tan libre que me encanta
mirar sus alas blancas
sobre las nubes grises.
Su andar parece triste
con las patas al agua
la garza blanca es libre,
tan libre que me encanta.
Y basta que la mire
posada en una rama
si al árbol engalana.
Y anide donde anide…
¡La garza blanca es libre!