¿Y si le robase un beso
en una tarde no cualquiera
cuando el cielo se incline despacio
Y el sol quede tirado
sobre la acera?
Un beso sin prisa
de esos que se deslizan en la mirada
y llegan a los labios
como una promesa callada.
¿Y si le robo ese momento
ese pequeño pedazo de cielo
para llevarlo conmigo
cuando termine el encuentro?
Porque quizá los jueves
solo son días de paso
pero hay tardes que se quedan
atrapadas para siempre en los labios.
Y si mañana pregunta
qué fue aquello entre los dos
le diré que fue la tarde…
que por un instante
se nos volvió caricia
se nos volvió deseo
se nos volvió amor.