No te amo con las palabras
(esas monedas gastadas en labios del sol)
ni con los gestos huecos
que pesan en los hombros del aire.
Te amo con el miedo de las raíces
a perdr el tacto oscuro de la tierra,
con la certeza imperfecta de los ríos
que no dudan en entregarse al mar.
Sin medidas,
como el filo de las estrellas cortando la noche,
como el hambre que nunca se pregunta
si necesita ser saciada.
Te amo como se ama el compromiso:
una casa sostenida en el borde del abismo,
una fe construida de dudas,
un puente que solo existe
para que lo atraviesen nuestros pasos.