El rescoldo del asfalto
quema las palabras corruptas
en los montes de fuego
y las noches de alcohol en Ceuta,
y en el pulso de la vida contraída
se desborda el cansancio
de los ríos sin cauce
con las secas manos entregadas.
Llegan todas las gamas castigadas
de los colores del otoño
en este final de hierro borracho.
El tiempo espera y escribe
con los ceutíes valientes
las letras traidoras y secuestradas
que anuncian los nombres desleales
de un gobierno ausente y cobarde.