Tú que me enseñaste a superarme,
tú que me enseñaste a perfeccionarme,
tú que me enseñaste a quererme,
tú que me enseñaste a no conformarme.
Hacer a alguien muchísimo más grande;
tú que mi conocimiento tanto expandes,
tú que te subestimas, aunque seas una líder,
tú que me entiendes y siempre me sabes querer.
A pesar de mis defectos,
a pesar de mis secretos,
a pesar de mis decisiones,
a pesar de mis errores.
Tú que, con tus dulces y hermosos detalles,
inquietas hasta los más firmes corazones;
con tus lindas pestañas y tu perfecto cuerpo,
cada vez te vas haciendo más hermosa con el tiempo.
Autor: Samuel Fuentes