Veo tu sombra llegar,
con tu cabello en el viento,
pura elegancia al andar.
Tus ojos me hacen temblar,
con ese rostro febril,
que no puedo ni mirar.
Mi sombrero yo me quito,
con respeto y devoción,
en un gesto muy finito.
Te ofrezco mi brazo, amor,
para que caminemos,
sin miedo y sin dolor.
El café de la mañana,
con tu aroma se confunde,
en nuestra vieja cabaña.
Tus labios son el sabor,
del día que comienza,
lleno de paz y amor.
No necesito nada más,
que estar contigo a mi lado,
y nunca más mirar atrás.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
11-09-2026.