Reseco.
Asquerosa y redundante...
Otra tarde empalagosa y sofocante.
Abril es apremiante en mis días
rasposos.
Por causas de fuerza menor,
que acepto y reconozco
pisando asfalto hirviente,
hoy tendrás que irte.
Pues tiene mi boca sepia, saliva de cicuta y salitre.
Si me besaras, sabría a aceite de hígado de bacalao...
Y por las rodillas blandas se te saldrían los sesos.
Me ha calao la sierra y solo temo a su viento de vidrio
y al ladrido del perro seco que anda suelto en mi pecho.
Y en medio de dunas y dunas,
de presagios y dudas...
Inundado de desierto me acechan ideas áridas y la sombra que aún desciende,
me ahoga las ganas de seguir sobrio.