Alejandro Tapia

Reseco.

Reseco.

 

 

Asquerosa y redundante...

Otra tarde empalagosa y sofocante.

Abril es apremiante en mis días

rasposos.

 

Por causas de fuerza menor,

que acepto y reconozco

pisando asfalto hirviente,

hoy tendrás que irte.

 

Pues tiene mi boca sepia, saliva de cicuta y salitre.

Si me besaras, sabría a aceite de hígado de bacalao...

Y por las rodillas blandas se te saldrían los sesos.

 

Me ha calao la sierra y solo temo a su viento de vidrio

y al ladrido del perro seco que anda suelto en mi pecho.

 

Y en medio de dunas y dunas,

de presagios y dudas...

 

Inundado de desierto me acechan ideas áridas y la sombra que aún desciende,

me ahoga las ganas de seguir sobrio.