LAS MORADAS
Lipograma sin i
En la casa del Padre Santo
muchas moradas encuentras;
cuando llegas a camposanto
con los ángeles te concentras.
Lentos, con pena para abajo,
algunos ya temen marchar,
les pesa su desparpajo;
ahora desean entrar.
Los otros llegan con calma
que con fe más obras andaron,
por tener la mano con el alma,
dando amor nunca pararon.
Es menester pensar en mañana
cuando el Gran Padre nos llame,
que nuestra conducta no sea vana,
nuestro nombre proclame.