Isaac IMOS

El Vestigio de un Falso Poeta

La carta de mi Insignificancia:

Mientras los días pasan y los años se consumen, mis recuerdos se hacen más presentes, llenos de reflexión con un dolor inherente, me llevan a una nostalgia inevitable. Insisto en ver mi propio camino en línea recta, sin ver lo que ya caminé, recorro mi vida con un cansancio y un vacío que parece eterno en cada paso que doy. Completamente inhábil de llanto, pero con un infierno de procesos, con un espacio que cada día es más grande, más imposible. 

Ante las adversidades, siendo yo mi peor enemigo, las luces se apagan. Cómo puedo continuar si mi alma ocupa un lugar que no fue hecho para ella, cómo puedo ser yo mismo donde no puedo funcionar, donde soy invisible, casi muerto.  

En cada intento de expresión y a cada instante, me autocensuro, pierdo la ilusión, pues en el fondo sé que no soy importante, el silencio me corrompe, pierdo mi esencia y me consumo en el silencio.  

Autosaboteo es mi rezo diario 

¿Qué hago realmente aquí? 

¿Mi conciencia que propósito tiene? 

¿Mis palabras importan? 

¿Qué me llevo realmente al punto de perder todo mi sentido de vida? 

Deseria detenerme un momento y poder disfrutar de las pequeñas cosas, pero mi mente no me deja en paz. Soy prisionero de mi propio ser.  

¿Quién eres Isaac? ¿Porque no puedes levantarte de nuevo? 

Un bloqueo me distrae de mis reflexiones, por mucho que lo intente, no hay respuestas pues mis noches dejaron de ser igual, cielos nocturnos sin goce, no puedo ver más las estrellas, la luna no emite más luz, el silencio no me hace descansar más. Todo es tan pasajero, como mi propia felicidad. 

El verano esta por terminan pronto, pero no he visto el sol desde hace mucho tiempo.  

Mi presencia material continua hasta ahora sin reconocerme, no logro sentirme vivo pues estoy impulsado por mi instinto de supervivencia solamente, entonces, en lo profundo de mi ser y ante mi insignificancia, no estoy presente del todo, soy la pura representación mecánica de alguien que ya se perdió a sí mismo y el espectro de un falso poeta.