surcando los momentos

Cuando la mente no recuerd

 
Cuando la mente no recuerda
y los nombres se pierden en la niebla,
cuando el ayer se vuelve un camino
que ya no sabemos regresar,
queda el corazón,
guardando aquello que la memoria olvida.
Tal vez no recuerde tu nombre,
ni el día en que llegaste a mi vida,
ni aquella tarde en que tus manos
buscaron refugio entre las mías.
Pero algo dentro de mí
sabrá que te he querido.
Cuando la mente no recuerda,
las fotografías pierden sus historias,
los rostros se vuelven desconocidos
y las palabras buscan dónde quedarse.
Pero hay caricias que no se borran,
porque fueron escritas más adentro.
Quizás un día mire mi casa
como quien llega por primera vez,
y no recuerde aquella ventana
desde donde tantas veces vi llover.
Quizás pregunte quién plantó los árboles
que durante una vida me vieron envejecer.
Y si tampoco recuerdo mi aldea,
ni los caminos que tantas veces anduve,
que alguien me acerque a sus campos,
que deje que el viento roce mi cara.
Tal vez mi memoria permanezca en silencio,
pero mi alma reconocerá el lugar.
Porque olvidar no significa
que nunca haya sucedido.
Nadie puede borrar los abrazos que dimos,
las lágrimas que escondimos,
las personas que amamos
ni las huellas que dejamos al pasar.
Y cuando la mente ya no recuerde
quién fui, de dónde vine
o a quién esperé durante tantos años,
no me preguntes demasiado.
Siéntate a mi lado.
Tómame de la mano.
Y si al mirarte sonrío
sin saber siquiera tu nombre,
comprenderás entonces
que hay recuerdos que abandonan la memoria,
pero jamás
abandonan el corazón.
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