El derecho a la soberanía hace
que la cercana injusticia sea
empleada a costa de la avaricia
que envicia las mentes débiles.
Triste noticia de libertad falsa,
iniquidad y moralidad
de secuestro a la idea
no resuelta.
El mundo usurpador, usurero,
no tiene límites ni dependencia,
solo interesadas ambiciones
de riquezas minerales y materiales.
La vergüenza duele, se oculta;
la traición dificulta la transparencia,
la demencia pisotea derechos
al pueblo que resiste.
La corporativa imperialista,
desguaza territorios;
latinoámerica en la lista...
Algunos serviles celebran,
otros, sin embargo, se fastidian,
luchan, perecen y se desvanecen
en el intento...
Otarios infelices
cambian de banderas,
otros, sin embargo,
observan con qué mano
y látigo va a castigar el verdugo
para arrebatar soberanía.
Hernán J. Moreyra