El hogar
Y es solo un cascarón. Está vacío. Donde
la mentira en silencio se acumula
y a nadie le interesa. Adonde
pareciera que el tiempo gesticula
variaciones de rostro. A quien responde
y no habla. No concluye. No articula
su albedrío y esconde
la mirada. El ayer que confabula
con carne de memoria un muro.
Nocturno idioma. Enfermedad de araña
y entre el umbral y la armazón
algún oscuro
recuerdo de ceniza: la culpa de la saña
y el familiar olvido... sin razón...