¡Cuántos sapos en tus lodos!
¡Cuántos lodos en tus calles!
Lodos que llegan al río,
río que levanta el vuelo convertido en mosquitos.
Las palmeras en las casas
y los campos llenos de platanares.
Comeríamos fruta con chile ;
mis primos, con los pies descalzos,
con entusiasmo gritaban:
¡A atrapar luciérnagas llegamos!.