Tomi R

Cuatro brujas

No confío en su falso acercamiento,

la maldad atraviesa sus fingidas miradas, 

su enemistad perversa aguarda y espera

que baje la guardia para atacar mi trinchera. 

La indiferencia que ahora me cubre 

se convirtió en mi mejor aliada,

la tranquilidad y serenidad me habitan,

sonrisa y dicha mi cuerpo exhala.

Ellas intentan atacar de nuevo 

con las mismas armas que un día me hirieron,

con las mismas sucias y viles patrañas 

de las que son capaces sus ruines cerebros. 

De mi cuerpo las deseo lejos,

su presencia no merece mi atención,

nunca compartiremos pensamientos,

nunca les brotará la compasión. 

Brujas, malas, corazones envenenados,

no merecéis ni un ápice de cariño,

ni una palabra que os demuestre afecto...

yo solo espero vuestro divino castigo.