Hoy observé mi pene.
Lo sentí muy afligido...
Y es que la pena de mi pene
estriba en el sexo sin sentido.
Sabe Dios que habrá más coitos
pero no serán contigo.
Y, además, ¿sabes qué cosa?
que por querer jugar a solas,
me reprime la ansiedad
y me duelen las pelotas.
Creo que ya es suficiente
esto de tocarse y pensar en ti:
sacudirse como un demente
no es igual a ser feliz.
Ah.