Kermy_j

Reflejo plateado

Ayer desayuné tu ausencia.

 

Tus galletas favoritas y un café negro.

Eso fue todo.

 

Pasé el día bastante solo, acompañado únicamente por las lágrimas y por esas canciones de mierda que todavía saben exactamente dónde tocar.

 

La noche tampoco ayudó.

 

Esta mañana el espejo me devolvió la cara de alguien que había dormido poco y pensado demasiado. Las ojeras no mentían.

 

Y entonces apareciste tú.

 

Te paraste a mi lado y preguntaste por qué no te hablo.

 

Qué pregunta tan sencilla para alguien que todavía tiene tantas cosas atoradas en la garganta.

 

Mi boca quiso contestarte.

Quiso decirte todo.

Quiso preguntarte por qué hiciste las cosas de esa manera.

Quiso reprocharte.

Quiso, incluso, decirte que todavía me dolía.

 

Pero mis ojos no pudieron voltearte a ver.

 

Mi cuerpo se detuvo apenas un segundo.

 

Un maldito segundo.

 

Lo suficiente para que una parte de mí quisiera quedarse ahí, detener el mundo y volver a sentir mi corazón latiendo cerca del tuyo.

 

Pero tenía un café caliente en la mano y el calor me estaba quemando las yemas de los dedos.

 

Eso me devolvió a la realidad.

 

Mi ego y mi cerebro se pusieron de acuerdo antes que yo.

 

Sigue.

 

Sigue caminando.

 

Y obedecí.

 

Las manos, los pies y el corazón volvieron a trabajar juntos. Todo mi cuerpo entendió algo que yo todavía no quería entender.

 

Y mientras me alejaba, mi cerebro dio la última orden:

 

Protégela.

 

Aunque para hacerlo tengas que alejarte de ella.