Es de buenas almas comprender de fondo,
comprender la herida de quien sufre solo.
Y es de buenas almas extender sus manos,
manos dadivosas sin pedir a cambio
nada que no sea, por amor colmado,
que se vivifica como luz de un faro.
Es de buenas almas recordar lo bueno;
recordar que existen, los caminos nuevos.
¿Quiénes con sus actos suelen darlo todo?
Son las almas buenas que su voz callaron
sin decir a cuántos dando van aliento...